Antiguas Referencias a Tiawanaku
Las más antiguas referencias a Tiawanaku (Tiahuanaco, Tiwanaku, etc) están en crónicas coloniales que fueron escritas en el siglo XVI, inmediatamente después de la llegada de los españoles. Los conquistadores quedaron perplejos ante sus imponentes ruinas líticas, concluyendo que pertenecían a una civilización mucho más antigua que el llamado «imperio Inca».
Las principales referencias documentales incluyen:
Pedro Cieza de León (1551): Considerado el «descubridor» histórico de Tiahuanaco. Alrededor de 1540 visitó la zona y redactó la descripción más antigua en su obra «Crónica del Perú» (publicada en 1553). En ella dedicó un capítulo entero a detallar las asombrosas esculturas, las piedras colosales y los relatos locales que atribuían su construcción a gigantes anteriores a los incas.
Juan de Betanzos (1551): En su «Suma y Narración de los Incas», registró importantes tradiciones orales y mitos andinos que vinculaban la ciudad de Tiahuanaco con la creación del mundo y el «dios» Wiraqocha.
Inca Garcilaso de la Vega (1609): En sus «Comentarios Reales de los Incas», describió los misteriosos edificios del pueblo de Tiahuanacu, narrando la perspectiva incaica sobre el sitio, sus ruinas y el respeto que esta cultura extinta despertaba en los soberanos cuzqueños.
Fray Reginaldo de Lizárraga (1605): En su «Descripción breve de toda la tierra del Perú…», dejó testimonio de su paso por la zona, haciendo mención a la magnífica arquitectura de piedra abandonada que encontró en la región.
Padre Bernabé Cobo (1653): En su «Historia del Nuevo Mundo», aportó una de las descripciones más minuciosas, detalladas y analíticas del templo y los edificios de Tiahuanacu.
Referencias al nombre
El nombre original que los constructores daban a Tiahuanaco se perdió, ya que la ciudad fue abandonada siglos antes de la llegada de los incas y los españoles. Las referencias coloniales y lingüísticas sobre el significado de su nombre actual provienen de etimologías populares y adaptaciones de las lenguas quechua y aimara.
Las explicaciones tradicionales sobre el origen del nombre se dividen en tres vertientes principales:
- La leyenda incaica del mensajero (Origen Quechua)
La crónica del Inca Garcilaso de la Vega popularizó un relato según el cual el nombre proviene de una frase en quechua expresada por un soberano inca.
La anécdota: Se dice que un chaski (receptor-mensajero) llegó corriendo con gran velocidad hasta el asentamiento en ruinas donde descansaba el Inca. El monarca, para premiar su agilidad, le permitió sentarse diciéndole: «Tiyay, wanaku».
El significado: Esta frase se traduce literalmente como «Siéntate, guanaco» (comparando al mensajero con el veloz camélido andino). Con el paso del tiempo, el uso constante de la expresión deformó el término hasta fijarse como Tiahuanaco. - La descripción geográfica (Origen Aimara)
La vertiente lingüística ligada a la lengua aimara (idioma de los habitantes históricos de la región) defiende una raíz puramente descriptiva del entorno físico:
La teoría: El término moderno deriva de la evolución de las palabras «Thia wañaku» u «Oroncota».
El significado: Traducido del aimara contemporáneo, este conjunto de palabras significa «Orilla seca» o «La ribera seca». Los lingüistas sugieren que cuando los conquistadores preguntaron a los nativos locales por el nombre del lugar, estos respondieron describiendo el terreno seco que rodeaba la cuenca del lago Titicaca, lo que los españoles registraron erróneamente como el nombre de la ciudad. - El nombre antiguo según crónicas profundas
El cronista indio Felipe Guamán Poma de Ayala y el jesuita Ludovico Bertonio (quien escribió el primer diccionario de la lengua aimara en 1612) rescataron un nombre alternativo anterior a la influencia incaica:
El término: Taypiqala (o Taipicala).
El significado: Compuesto por las raíces aimaras taypi (centro/medio) y qala (piedra), se traduce exactamente como «La piedra del centro». - La transmisión oral ancestral.
Nuestros Mayores nos confirman que el nombre ancestral es Taypiqala «La piedra del centro». Además nos relatan que el nombre Tiwanaku, deriva del Jaya Mara Aru (aymara) Tawanaka = «los (de) Tawa» (Tawa = cuatro; _naka = plural). Que dicho en Runasimi (quechua) sería Tawakuna. Refiriéndose a los pobladores del pueblo Tawa que acompañaron a Wiraqocha a «reordenar» Taypiqala, desde donde envió a uno de sus hijos «a la derecha» y a otro «a la izquierda», y él caminó por el camino del medio (es clara la cuatri-partición como reordenamiento territorial). Tawanaka = Tawakuna =Tiwanaku.
Entonces, esta referencia histórica de Taypiqala coincide con la cosmovisión de la época, la cual consideraba a esta imponente urbe lítica como el centro político, espiritual y geográfico del universo andino, y también coincide con la transmisión oral ancestral.
